viernes, 3 de noviembre de 2017

El caballo blanco del Apocalipsis



Una noticia de sexta fila, en el periódico local. Hay un muerto, hay tema y hay morbo. Si no, ni se hubieran molestado. 

Un tal fulano, sólo nombre de pila, 56 años. Ni tan siquiera ese suspiro por aquello de qué joven era. Más tieso que una mojama aparece en mi barrio, tirado en la calle. Bueno, dada la ceguera y sordera usuales...normal. Ajuste de cuentas, que es lo mismo que decir "muerte por fallo multisistémico", que equivale a decir "ni lo sabemos ni importa".

Pues no. Saltan todas las alarmas. Porque fulano, 56 años, vecino del barrio y más tieso que un bacalao, ha muerto con una jeringuilla pinchada en el brazo. Sigue sin importar un carallo, hasta que el periodista de turno, al que le ha tocado el marrón de noticia de mala página, se inspira. Una de dos: o tiene ya una edad y sigue en un puesto de mierda, o es un pollito/a que al menos sabe lo que es una hemeroteca.

Sea el pringado o el pollo, da en la idea buena: primero, evocar los años 80, cuando (dicen, y lo creo: yo no vivía en esta ciudad) los muertos por caballo eran más que los de su  colega el Jinete de la Peste. Cuando aquellas canciones de esas que odias pero recuerdas, 'aflamencadas', hablando de lo mismo. Hoy se habla de la guapa movida Madrid 80, esa sí la viví. Nunca de las traseras, lo que no salía en prensa. Todavía sobreviven algunos. En mi barrio. De los que a las 13.00 van a Metadona. Cadáveres vivientes, olvidaos de las pelis, zombies de veras. No muerden.

Y el periodista afina. La marea está cambiando. Las mafias, también. Aquí se planta y se cosecha más marihuana de la que podría caber en los Jardines Colgantes de Babilonia. Pero eso deja fuera a los magrebíes y sus famosas bellotas de 'costo'. Hay que recuperar el mercado. Según la autopsia forense, el tieso como carámbano lo fue por excesiva pureza de lo que se metió en vena. Así se empieza, como con la moneda en los viejos tiempos: confías en una moneda de oro, que va siendo recortada (cortada, en este caso), y perdiendo valor a la vez que todos la codician. No soy de quienes se asustan fácilmente, porque he visto casi un poco de todo. Pero volver a la guerra entre mafias blandas de maría y duras de caballo no me tranquiliza mucho. Ambos tienen ganas, dinero que perder o ganar, y armas. Y yo vivo en medio.


Al final lo conseguirán, entre la eterna dejadez (por no sospechar cosas peores) de unos y otros. La paz de los cementerios. Y entonces meterán la mákina de la bola tras engañar a quienes queden, y tendrán el solar más enorme de la zona norte de una ciudad. Arbolado incluído. Lo verán quienes, como siempre atrapados y desvalidos, se queden.




Imágenes propias,bajo la misma licencia que el blog.

viernes, 27 de octubre de 2017

Catedrales y bibliotecas



Otro viaje, otra mudanza, otro colegio, nuevos amigos. Miraba por la ventana las calles casi vacías, y la lluvia caer. Mamá aparcó el coche, sacaron las maletas y un par de cajas. No había mucho tiempo para nada. Papá ya estaba en su nueva casa, había llegado algunos días antes. Pusieron su maleta sobre la cama, era lo único que le  acompañaba en las sucesivas mudanzas y se negaba a deshacerse de ella aunque estuviera cayéndose a trozos. Aquella tarde los tres se acercaron a la biblioteca municipal que estaba cerca de casa y entonces su rostro se iluminó.


Era importante. Eso que los mayores llaman ritual, buscó la palabra en la letra r del diccionario. Ponerse de puntillas para coger su tarjeta personal; buscar una mesa para rellenarla, pegar la foto usando la cola en barra con su olor inconfundible mientras mamá y papá susurraban hablando con la bibliotecaria. Firmar con su nombre muy seriamente, lanzarse deprisa hacia los pasillos, el laberinto de lomos de colores. Y salir los tres con media docena de libros. Ahora ya estaba en casa. Ahora, la ciudad y el mundo eran suyos.



El sueño de un Día de las catedrales sería encontrar una desnuda. Sin bancos de madera, sin megafonía, sin añadidos. Donde el sonido de los pies hiciera eco, hubieran retirado arañas de cristal y luces última generación; en la que fuera el juego de luz y sombra de las horas del día lo que marcara el tiempo. Sin alfombras, ni el altar postconciliar cara al público. Con púlpito de piedra en vez de micrófonos. Y apenas le he quitado nada, luego todo podría reponerse en su lugar. Menos lo desaparecido para siempre.


Sus palabras sonaban en el silencio de la seo,  quien lo  oía miraba lo que le rodeaba mientras todas las moderneces desaparecían difuminadas entre las luces y las sombras y los colores de las vidrieras. Durante unos minutos aquel templo involucionó regresando a sus orígenes. Los que allí estaban vieron la iglesia primitiva, una ermita visigótica, hasta el templo romano con las aguas que emergían de la madre tierra. Quien hablaba se sumergió en sus aguas y entonces la campana  recordó que era mediodía. Los visitantes todavía impresionados salieron a la plaza donde la guía los esperaba. Les pidió disculpas por su tardanza, la excusa los trasportes públicos. Todavía hoy  se preguntan quién los había guiado por la catedral.


Escritos en colaboración -a medias- los minirrelatos son un homenaje al pasado día 21, dedicado a las catedrales, y al 24, Día de las bibliotecas.




Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.




lunes, 16 de octubre de 2017

Cazadores de libros Granada y provincia: un año liberando sueños.







Esta vez hace algunos meses Facebook me encaminó a un grupo que despertó mi interés. Cazadores de Libros de Granada y provincia. Cierto es que tardé unos meses en volver a dar con él, estas letras son para felicitar su año de vida. Ademas de contaros en qué consiste.


Entre los libros que teníamos en casa elegimos uno, en este caso. Uno de cocina. País por país, gastronomía colombiana.




Dentro están las instrucciones para quien encuentre el libro y sepa su procedencia y las reglas del juego. Haces una foto del libro, del mismo en el lugar donde lo dejas y otra donde está para dejar una pista para que los cazadores puedan encontrarlo. 








Con el segundo libro nos hemos permitido una licencia poética. Los Caballeros de la Vera Cruz de David Camus. 










Ya que lo hemos liberado en la puerta de la antigua prisión provincial de Granada. 

Ya solo queda entrar en la pagina de Facebook y subir las pistas y las fotos al álbum de libros sembrados y poner el titulo y los indicios para que alguien lo halle o quizá alguna avezada persona lo descubra . Nunca se sabe. Quien lo encuentre y quiera puede entrar también en el grupo y subir una foto del libro  en el álbum de  libros cazados. 


Es una bonita y curiosa manera para leer más, enseñar a los peques de la casa lo divertido que es el mundo de la lectura y sobre todo  conocer gente con inquietudes y gustos comunes. Espero poder escribir mil y una entradas como esta por que querrá decir que el grupo crece y cumple años. Aprovecho para dar las gracias a Eva por el gran trabajo que está haciendo, un abrazo. 




Imágenes propias Bajo la misma licencia que el Blog.



jueves, 28 de septiembre de 2017

Libros:La verdad sobre el caso Harry Quebert.





Antes de escritora soy lectora, y me he dado cuenta leyendo este libro que ambas pasiones tienen mucho en común. En esta ocasión fue Guille quien dio con este libro. Le gusto y me invitó a que lo leyera. 


Marcus es un joven de treinta años que después del éxito de su primera novela, se encuentra ante el síndrome de la pagina en blanco. Decide visitar a su mentor buscando la inspiración. A partir de esta premisa nos encontramos con una novela compleja en cuanto a su estructura, fácil de leer y que engancha en cada una de sus páginas.



Nos encontramos con una historia en varios tiempos, que entre sí se alimentan, y en conjunto forman una historia en la que desde la primera página nos preguntamos quién era realmente Nola y quien la mató. Para responder a esas dos preguntas nos sumergimos en la vida de un pueblo de los setenta, en la vida de sus gentes, en sus sueños, en sus fracasos, en sus mentiras, en sus secretos más oscuros y en la búsqueda de una felicidad que no supieron encontrar. Casi treinta y cinco años después quienes todavía viven siguen anhelando aquello que soñaban y nada es lo que parece. Nuestro protagonista se busca a sí mismo, en una lucha por salvar a su mentor  de la hecatombe. 



Al principio de cada capitulo Harry aconseja a Marcus sobre la manera de escribir,  dándole 31 consejos: desde como comenzar el primer capítulo hasta el momento en el que el libro sale del control del autor. 


Novela negra, con tintes de humor e ironía sobre todo sobre el mundo editorial y sobre las relaciones familiares del protagonista. Añade también algunos momentos históricos de los últimos años ocurridos en América, que cambiaron el país. 


Recomendable para los amantes de la lectura, de los desafíos y sobre todo de quienes disfrutan leyendo y escribiendo.





Imagen propia, bajo la misma licencia que el Blog. 





martes, 12 de septiembre de 2017

Somos...





Somos cipselas,
movidas por el viento,
que vuelan, que se alejan
deseando, que el verano
sea eterno.







Imagen propia bajo la licencia del Blog. 



domingo, 27 de agosto de 2017

Disculpe pero nadie puede ayudarle.




Es curioso leer mucha de la publicidad de servicios o bienes que nos venden a diario. Su lema principal: nuestro trabajo, ayudarle en todo lo que necesite. Una mentira como la catedral de Sevilla. En el momento que firmas un contrato o compras se acabó el idilio. Usted no ha leído la letra pequeña, existe una ley que nos ampara... y un largo etcétera que no se acaba ni el día del juicio final a medianoche. Pero no ocurre solo en la empresa privada, en los servicios públicos también sucede otro tanto. Si no conocemos nuestros derechos podemos pasar mil y una batallas y alguna que otra penuria.

Todo bien, o servicio se estandariza, se da por hecho que todo el mundo vive en un lugar similar con las mismas características y que todos los individuos somos iguales sin tener en cuenta las peculiaridades de cada lugar o persona. Estamos acostumbrados a dejar pasar, nos han hecho pensar que las cosas ocurren así y no hay otra salida. Existen hojas de reclamaciones, asociaciones de consumo, y organismos pertinentes cuya labor es velar por los usuarios y consumidores.

Se empieza por dejar pasar que un producto que hemos comprado no tiene garantía o le falta algo que se especificaba en los carteles. Quizá esa pérdida no sea tan grande como la de una vida propia o de un familiar. Pueden hacer negocio de nuestras vidas, y más si les dejamos.
Se ha luchado por los derechos que tenemos durante mucho tiempo y en ello hay gente que ha perdido la vida, la salud, y es triste que dejemos escapar lo que tanto costó conseguir y bien se cumple que no se sabe qué se tiene hasta que se pierde.


Si queremos cambiar el mundo empecemos por nosotros y por lo que nos rodea. 

Imagen propia bajo la misma licencia que el blog. 

domingo, 20 de agosto de 2017

Sueños usados.






Abrí los ojos de golpe. Cabezada de diez minutos. El sol ya no arañaba el color de las cortinas, ni pintaba lanzas de polvillo impalpable atravesando el salón con saña de semanas. Maldito verano eterno. Me puse en pie. Las treguas son lo que son y valen lo que valen. Ella apartó la vista de la televisión. No, no había sido una pesadilla. Un sueño impersonal, imágenes vistas desde fuera a las cuales no perteneces. Telarañas grises con luces y sombras afiladamente vivas. Películas en blanco y negro. Le ofrecí un paseo deseando que no lo aceptara. Si algo nos sobra es malhumor. Pol estaba sobre sus cuatro patas, de guardia en la puerta con la correa en la boca, en silencio.

-Te dije que iba a venir Kili. No la aguantas.

Claro que eso no era cierto. No del todo. Pero mejor asentir sin más. Durante un segundo me miró de otra manera.
-Daos una vuelta, que Pol se canse. Está muy nervioso.
-De acuerdo.
-Y, si no te importa, fíjate en los anuncios que veas pegados por ahí.
-Lo sé. Se nos acaba el tiempo.
-¿Estás bien? -sus cejas se levantaron juntas.
-Claro que no. Habrá sido la cabezada.
-Un sueño usado.
-¿Qué has dicho?
-Te has cruzado con el sueño usado de alguien -volvió a mirar la televisión- Pasadlo bien.

Pol quería correr, y yo cualquier cosa que me alejara por un rato. A mucha gente les fascinan las ciudades vacías en agosto. Los cierres bajados, los toldos subidos, los carteles de cerrado por vacaciones. Creerse dueños de enormes avenidas abrasadas bajo un sol de horno, callejear rincones a menudo atestados con el único eco de los propios pasos. El mundo parecía contener la respiración. Ahora un rayo blanco partiría el cielo: empezarían a caer gotas muy gruesas siseando en las grietas resecas de las aceras, y una chica se quedaría mirando hacia arriba antes de echar a correr tapándose el peinado. 

Sucedió exactamente así. Lo que había soñado. Pol tiraba de la correa. Directos al parque. Lo solté. Las gotas eran ahora un espeso velo frío que arreciaba y lo cambiaba todo. Cayó el polvo de hojas y troncos revelando el verde intenso del estío, las formas de las cortezas, los colores agrisados en los parterres. Olía intensamente a barro, el estanque repiqueteaba, todo se llenó de charcos. Habría un vagabundo blasfemando, dos prudentes ancianas con paraguas. El guarda con la espalda pegada a la caseta de los urinarios, cerrados muchos años atrás.

Todo estaba en su sitio. Incluso Pol, embarrado hasta el último pelo, con la lengua colgando, absolutamente feliz. Tan feliz como para olvidar su mutismo educado ladrando y persiguiéndose la cola antes de ser más rápido que el mismo rayo. Todos tenemos un punto de locura, hasta los perros. De un brinco se tiró al estanque volviendo a su vez locos a patos y cisnes. No los tocaría. Aún así apreté el paso hacia el guardia.

-No les hará daño. El verano lo ha vuelto un poco impulsivo, es un perro de aguas.
-Como para no volverse loco. No pasa nada. Ganas me dan a mí de tirarme, ahora que lo han dragado y está recién limpio. Si hasta se nos han muerto patos pequeños, mierda de verano del infierno.

Volvimos bajo la lluvia. Volaban algunas hojas tempranas y partes de periódicos ya tardías. Fui a darle una patada a un folio, y me detuve. Estaba en el sueño, empezando a emborronarse, detenido en las patas de una papelera. Lo cogí.

Entramos por el patio, donde Pol aceptó un baño con jabón y manguera, se sacudió mucho y me esperó mientras yo hacía lo mismo. La única ventaja del patio era su total intimidad tras el alto muro de hormigón gris. La ropa estaba tendida a cobijo de una chapa de uralita. Saqué el móvil de la bolsa de plástico, horrorosa pero útil cuando ya has perdido uno por culpa del agua. Y llamé.

Kili seguía en el salón. Las voces sonaban animadas con la televisión como fondo. Saludé sin que me costara sonreír. 

-Os habéis empapado.
-Empapados y limpios, con alguna aventura. Ya era hora de que lloviera de una vez. ¿Queréis que cenemos chino? Tengo buenas noticias.
-¿Cuales? -la voz de mi compañera cambió.
-Un anuncio- le tendí el folio emborronado- Acabo de llamar, nos citamos a mediodía.
-Qué suerte -Kili rebosaba alegría sincera.
-Me he cruzado con el sueño usado de alguien que no necesitaba el folio, o no lo recogió. Ella te lo explica mientras reviso la cocina y voy a por la hoja del chino.



Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.