martes, 19 de mayo de 2015

Zapatones.




Yo no seguí sus  caminos y él tampoco los míos, no coincidimos nunca más allá de imágenes en televisión, en internet en alguna búsqueda que no tenía nada que ver.

Como parte de aventuras, que son historias de otros, quizá en algún sueño me mostró parte de ese camino por el que me había perdido.

Hace unos días nos dejó y como decía un periódico, ahora esta con Santiago brindando y mirándonos seguramente habiendo encontrado todo lo que buscó en esta vida.

Un día decidió formar parte del camino, de ese que lleva siglos en el mismo sitio, que nada pide y sí exige, que premia y castiga y sobre todo que nutre a quien quiere quedarse y ayudar aquellos que están perdidos.

No tuvo una vida fácil, sin entrar en detalles, ya que es una persona como cada uno de nosotros y si alguien quiere saber más en la red encontrara con que saciar la curiosidad, sobre datos más allá de los que aquí contemos.

Me hubiera gustado haber tenido tiempo para encontrármelo en algún tramo del camino pero seguramente hubiéramos coincidido en la Plaza del Obradoiro o en las rúas como buen guía de tabernas y tascas para que el peregrino quitara su sed y su hambre.

Ya no será posible a no ser en sueños, o quizá en alguna ocasión regrese por intercesión de Santiago para ayudar a los que tanto caminan para abrazarlo, buscándose a sí mismos.

(Leonor) 


     Muy visible y muy esquivo. Madrugador como los autocares repletos de turistas que llenaban de monedas su cuenco a cambio de fotografía y sonrisas. Luego las sombras iban acortándose, y con suerte el sol de agosto caía a plomo sobre el Obradoiro. Me parecía mucho más real entonces, de sombra en sombra, con el sonido del bordón y otras compañías. Entonces hablaba y sonreía de otra manera.

     Si he de elegir alguna, me quedo con la imagen de un día de lluvia, con la esclavina marrón goteándole y un par de mochileros treintones por compañía. Se hicieron religiosamente la ruta de las rúas de tasca en tasca, y yo que iba detrás me la hice también. Me gustaba su sonrisa, una sonrisa introvertida y simpática. Y el personaje hecho de matices ambiguos: un poco picaresco, algo zumbón, de palabras lentas, mirada afilada y humanidad a raudales. Me hubiera gustado saber de qué charlaron, aunque ya no lo sepa nunca. Sé que lo echaré de menos.

                                                                         (Thorongil)

Imagen de wikipedia, wikimedia commons. Autor Harrieta171.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Saint_Jean_Pied_de_Port_Coquille.jpg?uselang=es

miércoles, 13 de mayo de 2015

Aquí y ahora.



Fuera hacía frío, la casa estaba a oscuras, nadie hacía ruido sólo unos pies pequeños descalzos que buscaban en la oscuridad la luz de la calle.
Había esperado todo un año a que los regalos estuvieran bajo el árbol. y toda una noche era demasiado tiempo para descubrir que los magos de oriente se habían acordado de donde vivía y de que había sido buena todo el año.

Las luces se encienden y por un momento ha creído ver que aquellos tres señores han vuelto, pero aparece mamá con los brazos  en jarras entre la risa y la sorpresa de ver los regalos medio abiertos, y la seriedad de que es demasiado temprano para estar levantada.

Vuelta a la cama y sin ganas de dormir. Todavía quedan un par de horas antes de que se haga de día. Toca esperar.

Seguro que esta misma historia la hemos vivido muchos de nosotros, de una manera u otra.  Con la ilusión de lo que vendrá, imaginando historias posibles y  cotorreando con todo aquel que estuviera cerca.
La espera, la perseverancia, el tesón y otras muchas cualidades que son parte del  viaje hacia nuestros sueños parece que ya no son bienvenidos en nuestra sociedad.

Lo queremos aquí y ahora y cuanto antes mucho mejor, igual da cual sea el precio que paguemos, todo acaba pareciéndose a una carrera sin control hacia ningún lugar.

No es bueno generalizar ya que no todos somos iguales y nada es blanco ni es negro, quedan muchos grises por descubrir.

Todos alguna vez hemos caído en la trampa de los atajos,  del comienzo de esa vida tan fácil que nos venden. Sigue nuestra autovía es la más rápida que te llevará a tu futuro soñado donde nadie es infeliz.

El problema es cuando seguimos viajando y  cada cierto tiempo una voz agradable nos invita a cambiar de ropa de peinado, de coche, hasta de forma de pensar. Sin importar lo que vayamos dejando atrás.

Ya no miramos a lo que nos rodea, tenemos algo que lo hace por nosotros, miramos fuera de nuestra autovía y creemos ver gente que es más desgraciada, sin darnos cuenta que es un espejo que nos devuelve nuestra propia imagen, no dejándonos ver que más allá, hay miles de caminos, de lagos, de mundos, de personas, de besos y de abrazos.


Por eso prefiero  caminos menos directos, con sus piedras y sus árboles, con sus esfinges y acertijos, aquellos que me permitan plantar una flor, un árbol, comenzar una amistad para cuando  pase por allí de nuevo. Que la flor me dé su olor, el árbol su sombra y fruto. y esa amistad su compañía y su conversación. 



Imagen propia bajo la misma licencia que el Blog. 


viernes, 1 de mayo de 2015

El dragón ha despertado.



Beltane regresa 

entre las nieblas 

del aún persistente
 
frío, invierno.

 Queriendo recordar

que todo vive y

nada está muerto.

Walpurgis, noche de 

tránsito y despertares 

noche de hogueras

la serpiente despertó.




Para quien quiera saber más:

https://es.wikipedia.org/wiki/Beltane

http://es.wikipedia.org/wiki/Noche_de_Walpurgis


Imágenes propias bajo la misma licencia 

que el Blog.