miércoles, 26 de octubre de 2016

Tang Xianzu el tercer genio.




La vida es muy curiosa: el pasado fin de semana  una noticia de un periódico digital me acabó llevando a una exposición que había en Granada, de la que no tenía ni idea  que existía.


Tang Xianzu fue un poeta y dramaturgo chino que vivió en la misma época que Cervantes y Shakespeare y  aunque no es apenas conocido fuera de las fronteras de su país llegó a tener tanta fama por sus obras  como el cisne de Avon y el manco de Lepanto.





Nació a mediados del siglo XVI en la ciudad de Linchuan, al sureste de China, en una familia acomodada y letrada. Con cuatro años ya leía y con 12 escribía poemas.

Se dedicó a la carrera política al final de la dinastía Ming en la que sufrió muchos sinsabores y hasta el destierro. Cuando dejó la política centró todos sus esfuerzos en escribir.  

Sus obras tienen como protagonista a la mujer cosa bastante impensable en una sociedad como aquella, en la que los matrimonios concertados eran lo habitual y las mujeres tenían un papel secundario. En sus obras también hace una crítica de la sociedad china que vivía el ocaso de la Dinastía Ming.

Escritor prolífico, gran poeta,  es más conocido por sus obras teatrales: entre ellas El pabellón de las peonias que ha sido traducido al inglés y al español, cuya edición ha sido presentada este mes de octubre.


Para celebrar el cuarto centenario de la muerte de este  escritor y de paso presentar la traducción de su famosa obra la Universidad de Granada y el Instituto Confucio hicieron una modesta exposición sobre el autor y sus dos coetáneos antes citados.





 Varios paneles informativos muestran una pequeña biografía de cada uno teniendo como núcleo la vida y  obra de Xianzu. También hay una parte interactiva que lastimosamente no funcionaba por falta de material (gafas 3D) no permitiendo disfrutar en conjunto de la exposición.




Algunas  reproducciones ponían fin a la visita: un traje del vestuario de la  protagonista del Pabellón de las peonias, una maqueta del pabellón, y varios ejemplares de la obra, la traducción al español, el original chino y partituras sobre la música que acompaña a la representación teatral.








Por otra parte en la prensa nacional han salido varias noticias sobre el tema, entre ellas una en la que cuenta que la ciudad de Fuzhou van a crear reproducciones  a tamaño real de las localidades que vieron nacer a Cervantes,  Shakespeare y Xianzu como parte de los festejos del cuarto centenario de su muerte. 



lunes, 24 de octubre de 2016

Marcapáginas.



Releía un libro de bolsillo muy viejo, de esos a los que hay que pasar las páginas estilo barajar cartas para que salga el polvo que almacenan entre ellas. Y luego, sin fallar, estornudas.

Aparte de los estornudos, también salió volando una hoja de papel. Vivediós que eran mejores aquellos cuadernillos; la hoja no ha amarilleado, ni se ha vuelto desvaído el negro de la tinta. Lo usé como marcador que a la vez sirviera de recordatorio sobre ciertos temas y el número de página en las que se desarrollaban. Eso lo recordaba.

Pero no el otro lado de la hoja. Allí me salió al encuentro, como un ejército listo para el combate, una lista de la compra. Lo más vulgar del mundo. Papel higiénico, lejía, esas cosas. Y desde treinta años atrás seguía ahí, estúpida y minuciosa lista, letras bien trazadas, artículos en pulcra columna. Incluyendo dos litros de leche, dato que ratificaba (por si la letra no bastara) cuando y con quien hice aquella compra. Y dónde la hicimos, en un barrio concreto. En un supermercado que hace mucho dejó de existir. Y a dónde fue a parar tras subirla -en ascensor-, y cómo era aquel apartamento. Qué se veía desde la terraza, cómo era el mueble alacena. Treinta años se convierten en un recuerdo tan banal como la misma lista y reaparecen nítidos, indiferentes, rigiendo pretérito perfecto. Dejando tan sólo la terca persistencia de la memoria.




Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Cita en Samarra.





La exótica y misteriosa Bagdad esconde en su  más de milenio y medio de existencia incontables leyendas mientras recostada observa las aguas del Tigris pasar.
Los días de mercado con sus olores,  colores, las voces de los vendedores y los ojos rápidos de los que compran y de aquellos que no pagan.
Entra tanta gente un alma soñadora ajena a lo que le rodea y a su tarea camina distraído pensando en los ojos azules, en el frescor de los patios, en un perfume. Entonces tropieza con alguien que camina más despacio y no tan ágil como el muchacho.
Se vuelve esperando encontrar a un anciano o anciana, a una mujer a la que pedir disculpas por ser tan descuidado. Pero ante el está la muerte que lo observa, su mano se levanta y lo señala mientras el joven sin mirar atrás corre hacia la casa de su amo.

Llega blanco como la misma que ha dejado en el mercado, sudoroso y aterrorizado busca a su patrón. Le cuenta lo ocurrido y le pide por Alá que le preste su caballo más rápido para huir a Samarra, donde la muerte de seguro no lo encontrara.

El venerable mercader accede a la petición del joven al que le tiene afecto. Sin esperar galopa hacia Samarra creyendo huir de su destino y de la cita con la muerte.
Atardece cuando el mercader pasea  hasta dar con la muerte. Los años y la vida han hecho del un hombre sabio por lo que le pregunta  el motivo de haber señalado al muchacho.

Esta  le contesta que le había sorprendido ver al joven en Bagdad ya que su cita era al anochecer en Samarra.

Esta antigua leyenda proviene del Talmud Babilonico, y ha sido trasmitida por la tradición oral y reproducida por muchos escritores.


Imagen de Wikipedia.


Bajo la misma licencia que wikipedia. Autor: Izzedine





viernes, 14 de octubre de 2016

Sueños erráticos.








El mismo puente
desde el que miran
figuras difusas y lejanas.

Entre ellas una sombra
 que con un giro de grúa
mira en mi alma.

Me estremezco, me alejo,
sin tener muy claro
el rumbo.

Un desierto de lenguas muertas
con su quijada  residente
que silba a las serpientes.

Un escupitajo
se convierte en un oasis
caduco.

Un grasiento caravasar
en el horizonte
la ciudad amurallada

Dos destinos
un camino
y una cita en Samarra





Poema que participó en la edición 100 de Palabras Prestadas.




Imagen de wikipedia .

Bajo la misma licencia que la pagina. Autor Izzedine.



Para saber mas: