Tres

 




Eran tres. Dos dormían. Una estaba despierta. Se levanto en silencio y miró al cielo. Allí estaba aquella noche también la constelación del carnero. 

Desde siempre la recordaba en su vida, en sus sueños y aquella vez también la acompañarían en su último viaje. Caronte no vendría a buscarla ella se adelantaría. Antes de comenzar a subir la empinada ladera volvió a mirarlos. 

Sabía que si los hubiera dejado la hubieran seguido al otro lado. Pero ya habían sufrido todos bastante. Una guerra cruel y larga era suficiente. Sintió frio aunque todavía no habían venido las primera nieves.  

Mientras caminaba, la madrugada dejaba paso a la tibia mañana. Sacó el puñal de su bolsa y busco la entrada de la cueva. 

La moneda la llevaba colgada en el cuello. Cuando los primero rayos de la mañana comenzaron a calentarle la espalda. La tierra tembló y la entrada se bloqueo. 

Seguían siendo tres.  


P.S La historia tiene tantas lecturas como lectores, es una ficción que se me ocurrió mirando al cielo una de estas noches. 

Para saber más 


Comentarios

  1. Rotunda y sugerente la última frase. Nos dejas con la imaginación en fantasía viva, jeje. Un saludo.

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    1. Muchas gracias Fernando me encanta eso de en fantasia viva. Un saludo y buena semana.

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  2. Un relato abierto a la interpretación, efectivamente. Me ha gustado mucho el tono, la sensación de fatalismo que desprende la historia y lo envolvente que resulta. Muy buen micro, Ainhoa.

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    1. Hola Marta, muchas gracias por tu comentario. Me pareció interesante dejarla abierta a interpretaciones. Que tengas un buen domingo. Un abrazo.

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  3. Un relato breve, duro y conmovedor que te atraviesa como un cuchillo helado. Tres lobos (o perros, o almas salvajes). Dos duermen. La tercera, la hembra alfa, se despierta, mira la constelación del Carnero que siempre la ha guiado y decide irse sola a morir. No quiere que sus compañeros la sigan, no quiere que sufran más después de la guerra que los ha destrozado. Sube la ladera, lleva la moneda de Caronte al cuello como los antiguos, entra en la cueva y provoca el derrumbe para que sea su tumba y su puerta al otro lado. “Seguían siendo tres” es la frase que te rompe: ella ya no está, pero el vínculo permanece. Su sacrificio los mantiene unidos aunque ella haya desaparecido. Es un cuento de lealtad animal, de amor sin palabras, de dignidad ante el final. En apenas unas líneas huele a pelaje mojado, a sangre vieja de batallas y a amanecer frío de montaña. Te deja en silencio, con la garganta apretada y un respeto inmenso por esa loba que eligió morir sola para que los suyos vivieran. Puro, salvaje y hermoso.
    Saludos!

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    1. Hola Marcos, gracias por tu relato comentario. Siempre me sorprendes, es un micro el tuyo también que va con el tema del reto y va muy bien con lo que escribí. Un micro dentro de micro. Vamos a los trasmedia como dicen ahora aunque esto podría llamarse transescrito. Mas allá de la historia. Gracias y abrazos mil.

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  4. Yo me quedo con la frase de que aunque fueran tres y desaparezca una de ellas, el vínculo permanece. es ocurre con quienes nos dejan, su huella continúa en nosotros.
    Un beso, Ainhoa

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  5. Hola, Ainhoa, nos dejas con la imaginación a mil por hora. A mí me ha evocado a la mitología, con ese Caronte que vendrá a buscar a alguien pero que este no se irá... Evocador, Ainhoa.
    Un abrazo. 🤗

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  6. Un relato precioso y muy evocador. me ha encantado y tienes razón, lo has dejado perfecto para que cada lector le dé su interpretación.
    Un abrazo.

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  7. ¡Vaya, vaya! ¡Cómo nos has puesto a pensar con tan pocas palabras, amiga Ainhoa...!
    Al contrario que el compañero Marcos, ante cuyos comentarios me quito el sombrero pues son siempre complejos, completos y magníficos, me inclino a pensar que son personas las o los protagonistas de tu micro (guerra cruel, puñal, bolsa, moneda...), sobre todo por el hecho intangible, pero cierto, de que no morimos hasta que ya nadie se acuerda de nosotros, y está claro con la excelente e inesperada sentencia final "Seguían siendo tres", que esa certeza se aplicaba también en este caso.
    Me ha encantado, ¡enhorabuena y gracias por tu trabajo!
    Patxi.

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    1. Hola Patxi, comparto tu opinión de que Marcos siempre sorprende con sus completos comentarios. Tu interpretación también es bienvenida. Enriquece al Tintero y a mi micro. Gracias por pasarte jugar con las palabras e imaginar. Un abrazo enorme.

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  8. Obviamente no era su hora, y el carnero se lo ha recordado de un testarazo en el culo que lo ha devuelto con sus compañeros.
    Si juegas, hay que jugar hasta el final.
    No puede uno retirarse cuando las cosas van mal.
    Abrazooo

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    1. Hola Gabiliante, perfectamente factible ese testarazo en el culo. Gracias por tu comentario y por jugar tambien. Abrazotes.

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  9. Interesante relato que nos lleva a multitud de interpretaciones.
    Eran tres y lo serán siempre por qué el vínculo que las une es infinito y como tal inseparables.
    Un abrazo Ainhoa
    Puri

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  10. Kaixo Ainhoa.
    Esta vez nos has traído lo que a mí me parece ser un mito ancestral, una leyenda difícil de interpretar porque contiene elementos simbólicos o sobrenaturales que no son obvios para el lector. Mi pensamiento se queda acompañando a esos tres seres que, pase lo que tenga que pasar, seguirán siendo tres porque el vínculo que los une es infinito.
    ¡Me encanta que las interpretaciones sean miles y que ese ambiente nos envuelva en un lino muy delicado! ¡Genial!
    Besarkada bat. Marlen

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  12. Hola, Aihnoa. Parece que estaba en el destino que siguieran siendo tres. Y me alegra, porque quien hubiera cuidado a los dos durmientes...

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  13. Hola Ainhoa, un relato enigmático y que sugiere muchas cosas. Entre líneas se asoman varias cosas: el autosacrificio, la lealtad y el amor. Lo anterior, combinado con la constelación del carnero resulta fascinante. Enhorabuena.

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  14. ¡Hola! Constelaciones, mitología, personajes enigmáticos... y todo envuelto por un relato de múltiples lecturas. Me ha parecido tan misterioso como dinámico, pues lo he leído varias veces.
    Gracias por participar en el microrreto.
    Un abrazo.

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