sábado, 5 de septiembre de 2015

Lo que permanece


Cinta negra que señala el camino, una cortina que separa la luz del día de la oscuridad primera de un mundo aparte. Luces y fotografías, vitrinas llenas de objetos que una vez estuvieron en dársenas, a cuatro mil metros en el fondo del Atlántico o fueron creados con el propósito de contar una historia que sucedió hace 103 años.

Oscuridad y una pantalla que narra de nuevo una tragedia que ha inspirado películas, libros, sueños, historias y más de una pesadilla. Asientos que se dibujan, y que aunque negros son islas en las que sentarse y navegar en esa mar que tanto da y a veces quita.


Una voz te da el alto.  Auriculares y un pequeño aparato plateado que será tu guía en los ecos de un mar gélido y los   recuerdos de aquellos que no sobrevivieron en las voces de quienes sí lo hicieron.

Al fondo se escuchan ruidos y golpes de martillos como si asistiéramos al comienzo de ese sueño, del nacimiento de un titán cuyo final ya sabemos.
Una voz de hombre nos trasporta a una casa en Londres  que hoy curiosamente alberga la embajada de España en Inglaterra, donde varios magnates  imaginaron estar en la cima del Olimpo y cuyo sueño  fue crear tres barcos con nombres y presencia de dioses que maravillaran al mundo y los hicieran ser héroes.





Vitrinas de cristal numeradas, y dentro la historia de miles de fotogramas, hierro de la forja para crear un Titán, máquinas y cientos de manos,  remaches creados en oficinas donde el bolsillo estaba más vacío y la alquimia exigió menor calidad y más parquedad.

Una pantalla simulando el azul del mar como si a ese otro lado estuviera esa superficie que muchos fueron perdiendo de vista y para otros que llevaban el chaleco salvavidas fue su tumba.

La voz nos habla de aquellos músicos que siguieron tocando mientras el barco se hundía, y lejano suena el himno  Más cerca de Ti, Señor, que decían que fue de las últimas piezas que tocaron antes de ya no poder.
Nos hablan de los fogoneros que se quedaron  para que hubiera luz y el barco no estuviera  a oscuras,  de los carteros, tres ingleses y un americano que fueron los primeros en morir ya que el iceberg causó la herida mortal en la oficina de correos.

Una reproducción de una caldera, y en su interior el carbón candente, nos hace llegar los esfuerzos de aquellos hombres por hacer su trabajo y salvar las vidas de quienes  pisaban sobre sus cabezas.

Se cerraron puertas y todos sabemos que los de tercera  fueron los que más murieron, hay historias de gente que se quedó en el barco esperando  la muerte en la cama, en el salón con una buena provisión de alcohol en el cuerpo….

A un lado fotografías de la construcción, comparaciones donde los trabajadores eran habitantes de Liliput .Como última pieza en el tiempo una placa que ha aparecido en Granada en manos de un coleccionista privado que la ha cedido a la exposición. La placa, de bronce y plata, fue entregada por el Jefe de Correos Reales a Lord William James Pirrie, alcalde de Southampton y presidente de los astilleros en los que se construyó el barco.
Llegamos a la estrella de la exposición: varios artesanos trabajan desde hace meses, construyendo una reproducción a escala 1:30 del barco  hasta el último detalle
.
Por ultimo como colofón a la visita nos encontramos con el cuadro que se ha convertido en emblema de la fundación del Titanic para el centenario del hundimiento del barco.

Fue pintando por el cántabro Enrique Gran, un cuadro abstracto de colores rojos y naranjas que capta a mí entender la esencia de la tragedia y a la vez el paso del tiempo.

La exposición me conmovió y me pareció un buen homenaje a todas aquellas personas que dieron sus vidas, desde los nueve trabajadores que fallecieron mientras se construyó el barco hasta todos los que murieron  sin dejar  su trabajo, y aquellos que prefirieron ceder sus sitios o ayudar a que otros lograran salvarse.

Pensamos volver para ver cómo sigue la construcción del barco en escala, y prometo seguir añadiendo ultimas noticias al artículo.


4 de Septiembre de 2015

Fotografías propias bajo la misma licencia que el Blog. 

12 comentarios:

  1. Una exposición genial. Y un buen artículo, enhorabuena.

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    1. Gracias el placer fue compartirla contigo y después escribir la experiencia.

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  2. Tiene que haber sido una experiencia espectacular. ¿Quién no se siente atraído por ese barco de leyenda que yace a miles de metros de profundidad y cuya historia conmovió al mundo?
    Un saludo

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    1. Lo ha sido y mucho, en Octubre va Madrid otra exposición del Titanic y también me gustaría verla, con reproducciones de camarotes y muchas mas piezas. Un saludo Carmen.

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  3. Gracias Merit, es un placer ver que lo que se cuenta gusta.

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    1. Esta exposición ya ha terminado, hay otra en Madrid. En la plaza de Colon en el centro cívico Fernán Gómez. Es diferente pero si tenéis la oportunidad de ir merece la pena. Un abrazo Sota.

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  5. Qué envidia. Apuntola de Madrid. Son reproducciones, he visto.

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  6. si vas ya nos contaras Ari. un saludo.

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