sábado, 28 de diciembre de 2013

En el siglo fui Don Alfonso.



Las primeras nieves ya han llegado a este lugar, y siento que el frío se cuela por todos los resquicios hasta acomodarse en mis cansados huesos. Ya pocas son las veces que salgo más allá de la puerta del monasterio.

Mis pasos son lentos y pesados y  en ocasiones que prefiero la tibieza del mi lecho huyendo del viento que llama a la puerta de mi aposento.

Añoro la primavera y hasta el calor que me sofoca a veces en verano. Sentarme a la sombra del claustro a la vera del pozo y contemplar como los hermanos trabajan al compás de los rezos.

Que lejos quedan los años de mi vida fuera de estos muros  y cuando no era el hermano Francisco sino, Don Alfonso de Moncada y Mendoza, señor de muchos, esposo y padre.

Cuanto lloraba mi pequeña Maria que casi era una niña, al verme partir  y ahora es toda una señora de su casa y madre de sus propios hijos. Sus esporádicas cartas me cuentan sobre sus hermanos y son la única unión con el mundo que hace tanto abandone. Mi  esposa Isabel estaría muy orgullosa de ella. Su partida fue lo que me convenció en dejar el mundanal ruido y buscar la paz y el sosiego entre estos muros.

A veces me parece que fue ayer cuando hice mis votos esperando encontrar el consuelo por  pérdida de mi compañera  y han pasado por lo menos quince años, si no es alguno más. La memoria me falla a veces y sé que Isabel me acompaña en mis días desde el cielo, guardando a nuestros hijos y nietos.

Esta nevando y el cielo está entre gris y blanco, los pequeños copos caen, despacio y todo se quedara en silencio bajo un manto blanco. Pronto tocaran a tercia mejor será que me cubra la cabeza, camine hacia la iglesia antes de que los más jóvenes entren. Más vale llegar antes y encontrar un buen lugar.

Procurare estar despierto, el frío es de gran ayuda pero los rezos y la voz del capellán ayudan a que mis ojos se cierren y sucumba al sueño. Ahora que salgan y así podre caminar con tranquilidad y sosiego a mi paso y sin molestar y sin ser molestado.

En las cocinas todo es trajine y bullicio y siempre hay algo que hacer o de que hablar, seguro que mi rincón estará libre me sentare allí un rato, la  buena compañía alegra el corazón  y el alma.

Estos últimos días ando algo desazonado, los recuerdos del pasado me parecen tan reales, como si volviera a revivirlos pero como quien lee un libro y reconstruye en su mente la historia. Solo la voz de mis hermanos o alguna de las tareas me trae de nuevo a este mundo.

Cuando mejore el tiempo escribiré a Maria, me gustaría recibir su visita. Es tan parecida a su madre…

Demasiado aguada estaba la sopa y el pescado no me sabe a nada, no sé si es cosa del cocinero que sisa, o que mi paladar ya no es el que era. Una tisana antes de dormir y un par de rezos quizá  me ayuden a descansar y sosieguen mi espíritu.

Todos o casi todos duermen y yo sigo despierto, hasta he perdido la cuenta de lo que he rezado. Quizá mañana hable con el hermano hierbero seguro que algo tendrá para templar mis ánimos.

Quien llama a la puerta a estas horas, ¿Eres tu Isabel? Llegas demasiado tarde, llevo esperándote mucho tiempo….

A la mañana siguiente se encontraron al hermano Francisco en su lecho con sus manos en el rosario que había pertenecido a su esposa, y con una sonrisa en los labios.

Algunos decían que la Virgen había venido a buscarlo, otros decían que le habían oído llamar a su esposa, fuera quien fuera, dicen que la estancia algunas noches huele a rosas y que a veces se ve la sombra de un monje rezando con un rosario.

12 comentarios:

  1. La tentación de reconstruir los pensamientos, sentimientos e instantes de los que nos precedieron creo que es innato a los que tenemos por oficio el estudio y la investigación del pasado. Buen ejercicio éste que has escrito y compartes de ponerse en el lugar del otro, haciendo de sus ideales y preocupaciones las tuyas como si revivieras otras vidas ya extinguidas.
    Un abrazo

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    1. Gracias por tu comentario Carmen, comparto ese hacer desde hace mucho tiempo el imaginar e empatizar con gentes que distan en tiempo y espacio. Preguntarme e construir otros mundos que pertenecieron a este o asi lo siento. un saludo y feliz año nuevo.

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    1. Puede ser que existiera alguien con ese nombre, pero todo parecido es pura casualidad. Es un personaje inventado, uniendo toda esa gente que en algún momento dejo este mundo para entrar en el monástico. Algo bastante mas frecuente en épocas pasadas. un saludo Sebastián.

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  3. Resulta impresionante cómo te "metes" en la mente de un anciano.

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    1. Gracias Marcos es un bonito elogio, un saludo y buena semana.

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  4. Me gusta como sabes cambiar de tono, de época, de género, de decorado.

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    1. Gracias Chelo :) un placer como siempre leer vuestros comentarios.

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  5. Te lo crees, sin más. Sin dudarlo. Te atrapa.

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    1. Muy gratificante lo que me escribes Aur, gracias :)

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