viernes, 16 de agosto de 2013

Vivir.



Muchas veces he leído la misma frase,  La vida comienza... 20..30...40...50... 60... la verdad es que acaba siendo un tópico. Cada persona es diferente y por  tanto no puede regirse por las reglas de otros: con 18 años somos mayores de edad, con 25 deberíamos haber acabado la universidad. A los 30 tendríamos que  habernos ido de casa, buscar  pareja, un buen trabajo y pensar en formar una familia. Podríamos seguir así durante mucho tiempo explicando que se debería haber hecho en cada momento.  Me pregunto yo, y entonces ¿cuando vivimos?

 Me han  remitido varias veces un correo en el que se hacia la misma pregunta, cuando uno acaba el instituto la gente piensa en cuando acabe la universidad, y en el montón de cosas que hará entonces. Cuando  ha acabado sus estudios piensa en cuando tenga un buen trabajo, y piensa en compartir la vida con alguien, entonces  realizará todo aquello que ha dejado de lado. Después llega el ansiado trabajo y no se tiene tiempo para nada, y se piensa en la jubilación y en que entonces  se irán al viaje de su vida, dedicará  mas tiempo a su pareja, a sus hijos y nietos y plantará ese árbol y escribirá ese libro, o leerá esa montaña de libros que tiene en su mesilla.

La pregunta es: ¿Por qué no ahora? Hubo una profesora de universidad que pidió a sus alumnos que hicieran una lista de las cosas que les gustaba hacer en su tiempo libre. Después les pidió que hicieran lo mismo pero pensando en cuando tuvieran 70 años. Cuando acabaron el ejercicio les pregunto: ¿Cuántas actividades habéis quitado? Algunos dijeron que una, dos, hasta 3 y 4 actividades, los hubo que dijeron que ninguna. Ella sonrió a estos últimos y los felicitó, quien gusta de hacer algo no deja de hacerlo, tan solo es flexible ante los cambios.

Quizá  comenzar a vivir sean pequeñas cosas que alegran  nuestros días, gestos que van conformando el mosaico de nuestra vida y que si nos paramos a pensar, son una sonrisa en vez de un gesto de disgusto, un saludo por la mañana, una frase en el frigorífico, un te quiero. Una llamada a alguien querido o sencillamente  el acordarse de esa persona por medio de las nuevas tecnologías dejándole un hola.

Pensar en uno mismo, en darse pequeños placeres, desde un bombón hasta un paseo por el parque o simplemente un café sentado en sofá de casa y ver llover. Si uno está bien consigo mismo, lo estará con los demás. La caridad empieza por uno mismo. ¿Por qué, no comenzar a vivir y ser feliz fomentando así que lo sean los demás?


Fuente de la Imagen: Propia, bajo la misma licencia que el Blog. 

10 comentarios:

  1. Una excelente pregunta. A menudo estamos demasiado ocupados para ser felices.

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    1. Nunca es tarde si la dicha es buena.Cuestión de cambiar habitos y ser felices. un saludo Juan Marcos.

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  2. Por eso no somos felices, por complicarnos la vida. Ya lo creo.

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    1. Demasiado Len y así nos va después... que tengas un bonito día.

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  3. Demasiado miedo. A todo.

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  4. cierto es, la verdad es que hay demasiado miedo pero ganas de vencerlo también. un saludo y gracias por comentar.

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  5. Las preguntas que nos hicimos y aún nos hacemos. Gracias por recordárnoslas, Leonor.

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  6. De nada Fearn y esperemos hacernos preguntas durante mucho tiempo. Buena semana.

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  7. Impactante, poco leído. Eso va a tener arreglo, Leonor.

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    1. Seguro que si, gracias Lucas buena jornada.

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