viernes, 16 de agosto de 2013

Caminos de Santiago. Flores en la cuneta.




   
      
     Posiblemente nunca te lo crees, hasta que ves las flores en la cuneta. Muchas personas hacen el Camino de Santiago como ciclistas, y son carne de cañón. Sé que eran dos; no sé de dónde venían, ni sus nombres. Tampoco los conocía, que va. La infantería raras veces se mezcla con la caballería, porque ellos van mucho más rápido. Me asombró ver a un cura de pueblo con su estola al cuello y su Biblia, y a gente poniendo flores. Ciclistas, e infantes. En una aldea no hay floristerías, pero era verano y habían cogido lo que había: margaritas, amapolas, cantueso, matujos de colores. Dijeron un responso, y entre unos y otros oyes que se los comió un camión en un cambio de rasante con escasa visibilidad. Luego nos fuimos a la taberna, como es ley, a brindar por los difuntos y a felicitarnos por los vivos. Un gura de la Guardia Civil de caminos estaba apenado, y decía "esto no debería ser así,  los han metido en bolsas negras hechos pedazos."

         Ya no había mucho más que decir. Pero alguien piadoso echó un cubo de arena para tapar los restregones de sangre en la calzada. Nunca se me ha olvidado.


   
Imagen: Wikipedia, bajo Licencia Creative Commons. Flores de lavanda (Lavanda angustifolia)

8 comentarios:

  1. ¿No hay comentarios? Qué curioso.

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  2. La sensación rea de que nada hay seguro en la vida (una sola cosa, que todos moriremos) no 'vende' XDD

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  3. Los ciclistas, como dices, son siempre carne de cañón.

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  4. Igual no apetece comentarlo, pero se ve. Se ve a quien lo vio y lo pasó mal, y eso importa.

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    1. Yo lo viví como algo impresionante. Si he podido trascribir esa emoción, me doy por bien pagado. Gracias, Migue.

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  5. Que verdad es y que poco puto caso se le hace.

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