Seguro que habéis escuchado que siete vidas tiene un gato, yo también, pero mi familia es muy original y se rige por otra, siete días durara tu vida. No supe nada de todo esto hasta que el abogado de mi abuela me lo entrego en una carta después de su muerte.
Ella siempre fue muy escueta e iba al grano, al parecer algún antepasado cachondo se había cruzado en el camino de una hechicera y le había tocado mucho las narices y por eso mismo lo maldijo a el y a toda su estirpe.
A si que aquí llevo tres días calculando la fecha de mi muerte, teniendo en cuenta de que nací un lunes por lo que moriré un lunes también.
Pero esto no es como en esas pelis de terror que te llaman por teléfono o ves un video y te mueres en una semana. Para nada, la maldición venia con un libro de instrucciones. Que por mucho que intente descifrar no lo he logrado todavía.
Ojala mis padres estuvieran vivos para decirme que todo era es una tontería pero ellos ya se fueron el mismo día que nacieron.
Según mis últimos cálculos voy por el viernes, por lo que me queda lo mejor por vivir: el fin de semana. Y para celebrarlo me voy de viaje y pienso aprovechar y hacer estos cuatro días eternos.

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