Estos días atrás he estado con buenos amigos fuera de la ciudad, desconectando disfrutando de todo aquello que nos ofrece el campo y la naturaleza.
Aire limpio, silencio, tranquilidad, buena compañía, comida rica, largos paseos y todo el tiempo del mundo para no mirar el movil.
Una chimenea, unas vistas maravillosas y la posibilidad de hablar del mundo, de la vida, y también dejarse envolver por el silencio.
Andar por nuevos caminos que llevan a interminables aventuras, cabras, pozos, caminos sin salida. Pueblos donde la gente es amable, y sonríe, y responde a los saludos. En sus calles todavía se escuchan los ecos de tiempos mejores, o peores dependiendo quien cuente la historia.
Desconectar para encontrarse con lo que verdad importa.

Hola Ainhoa.
ResponderEliminarUna experiencia entrañable y un relato entretenido.
Valoro las "piedras viejas". Casas y pueblos antiguos donde, como bien dices, la gente es amable, sonríe, vive natural.
Abrazo.
Hola Ernesto, a mí también me gustan mucho las piedras viejas. Un abrazote y buen resto de semana.
Eliminar