martes, 8 de agosto de 2017

Angeles blancos.





Una casa retirada del pueblo hay velas y se escuchan los rezos, pero también hay música  de castañuelas, acordeón  y guitarra, jóvenes que bailan cerca de donde reposa una criatura vestida de blanco. Desde la pared lo guarda una estampa de la Virgen con el Niño. En tierras de Valencia: se llama el Vetlatori del Albaet y en  América Latina el velatorio del angelito.

Se cree que la costumbre existe desde que los árabes poblaron la península y después los conquistadores la llevaron al nuevo mundo. La tradición se ha conservado hasta bien entrado el siglo pasado aunque no era de gusto de la iglesia.

Una criatura había partido hacia el cielo, no había cometido pecado alguno, por lo que iría directamente a la morada celestial  y se convertiría en angelito. Consuelo para los padres y alegría y fiesta para los vecinos, que vestidos de domingo festejarían toda la noche que aquella alma dejaba aquel mundo de pena y dolor para alcanzar la vida eterna. Amortajada de blanco y con los labios y los mofletes pintados de de rojo,  acompañado  de flores blancas, todos los reunidos darían el pésame pero a la vez se alegrarían por que había un angelito más en el cielo.

Algunos extranjeros que visitaban aquellos lugares se sentían extrañados, ya que lo que creían una boda era un funeral, en el que se cantaba, bailaba, comía y bebía, y los mas jóvenes aprovechaban para conocerse y ligar.

No eran pocos este  tipo de festejos ya que muchos niños morían, la iglesia y hasta las autoridades civiles los prohibieron  y persiguieron duramente, tanto en España como en México, Argentina y Chile, ya que los consideraban actos donde podían darse rienda suelta a todo tipo de excesos.

La cantautora (entre otras artes) Violeta Parra puso  letra  y música a esta tradición en una canción titulada el Rin del Angelito. Existen muchas canciones populares a este y al otro lado del charco que acompañaban al pequeño en su ultimo viaje.



Imagen de Wikipedia bajo la misma licencia que la fuente.





2 comentarios:

  1. Una tradición tan arcaica como impactante. Gracias por compartirlo-

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    1. A ti por leerlo y acompañarme. un abrazo.

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