miércoles, 3 de mayo de 2017

Se llamaba Flavia Julia Helena, y era muy inteligente



Se llamaba Flavia Julia Helena. Los periodistas de su época
insistieron en que era hija de un sirviente, aunque visto lo visto, si lo era para nada le estorbó. 

Como no interesaba, sabemos muy poco de ella hasta que casa con un tetrarca  (un 'rey' que comparte su poder con otros tres, o sea, un mal rollo). El reyezuelo la toma primero como concubina, luego tienen un hijo varón, y después se divorcia de ella. Estamos en el Imperio Bizantino que aún no ha hecho del cristianismo religión oficial. Vamos, que la repudiada no se va a ir a un convento (eso aún no es ley), sino a su casa. A esperar. A leer, tener contactos, pensar y dejar pasar el tiempo. Sólo ha sido repudiada.Tiene de sobra para vivir, es una dama libre (para casarse otra vez no, pero cabe suponer que meditaba de otra manera), y hay algo que nadie puede discutir: es la emperatriz madre del chaval que en su día será Constantino. Leyó mucho. Pensó muchísimo. Ni ella ni su hijo están entre mis favoritos, pero el deber moral de los historiadores es ser imparciales. Sabiendo que no lo somos. La disciplina es intentarlo.

Al final, ley de vida, cascó el que fuera su esposo. Y desde la coronación de Constantino, Helena pasa de ser 'madre de emperador' algo que fue siempre, a 'Su Esplendor'. Subiendo títulos, que eran importantes. Como a tantos, le tocó una mala época y la inevitabilidad de decidir. O te fiabas de la corte (eso ya le había salido mal) o de un poder emergente que podía ser controlado. Hablamos del siglo IV. Hablamos de la Iglesia.

Se convirtió. Nadie puede saber por qué lo hizo. Todos sabemos qué hizo luego. Puso a comer de su mano al clero de Constantinopla, y les vendió un touroperador que pagaría ella de su bolsillo. Siendo ya dama de cierta edad se plantó en Jerusalén (¿dijimos antes que había leído mucho?)  y a su lado Indiana Jones era un monaguillo. Sabía dónde había que cavar. Obvio, porque Adriano había arrasado la ciudad sólo doscientos años antes,y la documentación urbanística era como como mirar hoy planos antiguos del catastro. 

La festividad del 3 de mayo, Día de la Cruz, conmemora cuando la cuadrilla de zapadores de Su Esplendor Helena dieron con la cruz en la que Jesús murió. Es una de las festividades más antiguas de las iglesias cristianas. Por supuesto,y para no ofender a nadie, lo dejamos aquí. Pero reconozcamos que Helena era muy inteligente, y que entre dos males posibles (un Imperio destrozado y un poder emergente, unificador) decidió. Yo no voy a juzgarla.




Imagen cedida, bajo la misma licencia que el blog.

4 comentarios:

  1. Concubina, esposa, madre y al final de sus días para muchos una santa. No cabe duda de que era inteligente y con una gran capacidad de manipulación. Tampoco yo voy a juzgarla.

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  2. Y una arqueóloga (a su manera, otra no había) incansable. Gracias por tu comentario, Ambar.

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  3. Todo un caracter y una de esas personas que saben como adaptarse y sacar partido de todo. Un buen articulo Guille enhorabuena.

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  4. Gracias. Recortadito, para mi gusto. Ya sabes XDDD

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