jueves, 27 de abril de 2017

El inquilino y las multitudes.




Martes 18 de abril, Día de los Monumentos: algunos lugares que normalmente están vetados se abren para que el curioso turista, móvil o cámara en ristre, inmortalice el momento.

Mediodía y por fin llegamos a nuestro lugar de destino, una pequeña cola de varias personas que estaban esperando entrar en el patio. En anteriores visitas siempre  lo habíamos visto desde la puerta abierta en la lejanía con los hombres de verde haciendo su trabajo. 

Entramos y nos mezclamos entre la gente que miraba con curiosidad, en un ataque creativo pulsé el botón de la cámara y cual Sofia Coppola me atreví con un vídeo del lugar.

No todos los días se puede entrar en el patio de la Real Chancillería de Granada, por lo que aproveché al máximo mi inspiración y comencé a grabar. Paneles informativos, escudos en las paredes de los Reyes Católicos y los relieves de los caballeros y damas ilustres en la galería del segundo piso.

Me disponía a grabar la escalera, cuando a través del objetivo en una cerrada ventana donde había dos asientos de piedra, uno a cada lado, me pareció ver algo que se materializaba.

En ese momento asombrosamente no había nadie cerca. Apagué la cámara y me senté en el asiento libre. Había escuchado historias sobre el Maestro Lorenzo, que fue verdugo de la Chancillería a finales del siglo XIX.

Con capa negra y sombrero de ala ancha miraba a los que nos rodeaban pareciendo poco convencido, busqué durante un segundo a Guille y al no verlo supuse que estaba sacando el artesonado de la escalera.

El caballero parecía tener ganas de hablar y no estar de muy buen humor, ya de normal había mucha gente andando por el lugar: jueces y abogados y presuntos.... Sin contar todos aquellos que alguna vez en su vida no habían encontrado justicia allí. Pero ya la oleada de turistas y curiosos era el remate. 

Sin despedirse subió las escaleras mientras daban la media en las campanas, me quedé  asombrada, mientras un par de turistas me miraban, esperando a que les dejara sentarse.

Subí las escaleras esperando encontrar una pista de lo ocurrido, Guille me señalo el segundo tramo y una de las paredes y me dijo que había seguido ese camino. Mientras bajábamos  escuchamos el rumor de pasos lejanos y la voz de alguien que no llevaba bien transitar en estos nuevos tiempos. 



Imagen propia bajo la misma licencia que el Blog. 













2 comentarios:

  1. ! Que imaginación!. A veces ocurre cuando visitamos un lugar cargado de historia, parece que en sus paredes a quedado la esencia de quienes lo habitaron.
    Besos

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    1. Gracias Ambar es cierto cuando se hace turismo si se tiene paciencia y la mente abierta en ocasiones los ecos del pasado y la magia nos muestran otras realidades. Buen finde y un abrazo, un placer leerte.

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