martes, 5 de julio de 2016

Danzad, danzad, malditos.




Estrasburgo, ciudad del imperio, Julio de 1518 una mañana bulliciosa en la que nada hacía presagiar lo que ocurrió. En ocasiones pensamos que la mayoría de las actividades que hacemos las hemos inventado nosotros y que nada es más antiguo que unos cientos de años. Aquellos que hablan de coreografías y flashmobs deberían haber estado allí y se hubieran impresionado por lo que verían, la lástima fue el final de la historia.

Sin adelantar nada más, escuchemos al gentío: a los vendedores pregonar sus mercancías, a las comadres regatear, a los pilluelos huir de la autoridad y a los amantes de lo ajeno con algo debajo del brazo. En las mejores esquinas mendicantes piden una limosna por el amor de Dios.

La banda sonora de la historia no contiene música ninguna, aun así entre la gente camina una señora que se detiene durante un momento, y sin motivo alguno comienza a danzar como si estuviera en alguna fiesta o boda. Los curiosos se acercan a su bailarina vecina y empiezan a murmurar. Frau Troffea siguió bailando durante toda la noche y el día siguiente, uniéndose a ella en una semana hasta treinta y cuatro personas, y en un mes eran cuatrocientos los danzantes. Nuestra protagonista logró salvarse dejando de bailar varios días después pero muchos otros no corrieron la misma suerte.

 La gente moría de agotamiento, infartos, derrames celebrares y otros tantos males. Quienes lograban dejar de bailar volvían a su vida normal. Los curas desde los púlpitos en sus sermones hablaban sobre el mal de san Vito o San Juan Bautista, que era un viejo conocido aunque no encontraban explicación al suceso. Todo era demasiado confuso y errático, los familiares llevaban a sus seres queridos a capillas con la esperanza que dejaran de bailar y se curaran.

No era el primer caso de este comportamiento: desde el siglo VII hasta bien entrado el  XVII se conocen casos de este tipo, en Alemania, Francia, Italia, Paises Bajos... Muchos hablan de histeria colectiva, coreomanía, enfermedades mentales, hasta intoxicación por el cornezuelo del centeno.
Se dieron casos de  cientos y  miles de personas bailando en épocas de hambruna y  malas cosechas, como si la gente bailando olvidara sus males.

Volviendo a Estrasburgo lo que sorprende es que las autoridades en vez de socorrer a sus convecinos vieron el negocio y montaron  un escenario y un mercado mientras la gente seguía bailando y muriendo.


Imagen wikipedia:



Para saber más:



4 comentarios:

  1. Lo del cornezuelo del centeno -LSD- me parece lo más probable como origen, sin excluir que luego diera paso a la histeria colectiva. Un abrazo.

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    1. Siempre hay quien hace leña del árbol caído, un saludo y buena semana Gabriel.

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  2. Curiosas estampas aquellas en las que alguna droga o virus ya desaparecido pudo ser la causa de este mal colectivo.
    Un saludo

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    1. Mucho y lo que nos quedara por ver y descubrir Carmen. Buena semana.

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