domingo, 6 de diciembre de 2015

Una despedida honorable.



Casi han llegado a la mayoría de edad, aunque la vida de las sandalias no es tan larga como la nuestra. Tuvimos un encuentro torvo. Aún en rebajas, eran carísimas aquel 10 de julio de 1998. Luego coqueteamos un año, ellas con su carácter severo y yo intentando domarlas. Nos pusimos a prueba. Eso va sumando kilómetros.

Nos esperaba la primera hazaña, desde Roncesvalles a Finisterre, los casi 900 del Camino de Santiago. No estábamos solos. Las sandalias servían en lugares y horas concretas, se pegaban al terreno, refrescaban y aliviaban. La parte sin concesiones la hacían sus hermanas, las botas que acabaron de arruinarme en aquellas rebajas.

Una hazaña no es la vida. La vida son kilómetros sumados, gastándose sin quejarse y sin rendirse. 



Ya están en la basura. Obviamente, no pueden tener un segundo uso o ser donadas. Aún sobreviven sus hermanas, las botas. Con suerte, es posible que cumplan dieciocho años.



Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

10 comentarios:

  1. Hay una frase en tu entrada que me ha conmovido especialmente" la vida son kilómetros sumados, gastándose sin quejarse ni rendirse". Un homenaje que probablemente se merece más la persona que ha llevado las sandalias que ellas mismas.
    Besos

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  2. Gracias, Ambar. No merezco yo homenaje alguno. Sí las leales sandalias. Las echo de menos. En serio.

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  3. En las cosas diarias se encierran parte de nuestras vivencias y recuerdos. Pero, como finitas y materiales que son, no son inmunes al uso y el paso del tiempo, a la erosión que produce el cariño de llevarlas con nosotros. Han cumplido su misión con total empeño y estas líneas son un justo homenaje a su gloriosa caída.
    Un saludo

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  4. Desde luego que han cumplido, Carmen. Gracias por tu comentario.

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  5. Estaban destrozadas las suelas. Que los Reyes te traigan unas nuevas. Feliz Navidad.

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  6. Destrozadas del todo. Muchos años de buen servicio.Gracias por tu comentario, Presentación, y muy felices fiestas a toda la familia Soler.

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  7. Del todo, Len. Pero me costó mucho tirarlas.

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