martes, 3 de septiembre de 2013

Go west.



Si decías –o te decían- ‘vamos al oeste’ en los Estados Unidos del siglo XIX, el tono era festivo. La carreta, la caravana, el guía, la mula…la buena suerte que siempre se espera, aunque luego puedan pintar bastos. Un viaje muy largo, lugares que tal vez nadie había visto todavía. Un mundo sin caminos, con árboles que jamás conocieron el hacha. Y, al final del esfuerzo colectivo, la aventura y las miserias, el brillo afilado de una promesa. Tierra propia. Empezar en su significado más conmovedor. Sin órdenes, sin dueños, sin recuerdos. Como una vez debió comenzar el mundo.

Pero si oías la misma frase en Londres, ya no tenía nada de festivo. ‘Vete al oeste’ o, para ser más concretos, ‘date un paseo hasta Tyburn’ significaba ‘que te ahorquen’. Justamente allí, al oeste. En el árbol de Tyburn.

Todo el mundo lo ha oído alguna vez, en especial en las películas de piratas. Que te cuelguen en Tyburn. Era una aldea de muy pocas casas, dependiente de la parroquia de Santa María junto al (río) Bourne. Ya aparece registrada en el Domesday Book o Libro de Winchester, en 1086. Al extremo oeste de lo que hoy es Oxford Street, en el cruce de dos calzadas romanas, la aldea se miraba en el Ty Bourne, un afluente del Támesis. Por si alguien quiere visitar el lugar ahora, la mejor parada de Metro es la de Marble Arch.

La aldea de Tyburn era tan diminuta como importante desde tiempos muy remotos. En el cruce de los dos caminos se alzaba la Piedra de Oswulf, un monolito o menhir prerromano con caracteres rúnicos grabados. Dedicada a Odín, uno de cuyos títulos es “el colgado de un árbol”, resulta curioso que en primer lugar un soto de olmos y, más tarde, el denominado ‘árbol de Tyburn’  terminaran siendo el lugar destinado a las ejecuciones públicas en Londres. En cuanto al monolito, ocupó el mismo lugar: ahora apoyado contra Marble Arch, desde que el arco de triunfo se erigiera en su actual emplazamiento en 1851. Desapareció en 1869. Nadie supo entonces, ni se sabe actualmente, que fue de él.

El primer ajusticiado (en uno de los olmos junto al riachuelo) del que existe noticia escrita fue un tal William Fitz Osbern, apodado Barbalarga, en 1196. Acusado de líder populista en las revueltas contra el alza de impuestos en Londres.

Ya en el siglo XVI, en el mismo lugar en el que hoy se alza Marble Arch, se levantó el llamado ‘Árbol de Tyburn’. También denominado ‘el taburete de tres patas’, consistía en tres postes de olmo conectados entre sí en su parte superior por un triángulo de vigas de la misma madera. La solución no sólo era original y sólida. Permitía ahorcar a varias personas a la vez, e incluso ahorcamientos masivos como el del 23 de junio de 1649, cuando 23 hombres y una mujer fueron colgados simultáneamente. El registro escrito hace constar que fueron necesarias ocho carretas para transportarlos. Unas carretas muy pequeñas, a poco que se haga la cuenta. El Árbol de Tyburn estaba situado en el medio de la carretera. Servía a la vez como referencia del extremo más occidental de Londres, y como aviso para los viajeros que se dirigían a la ciudad desde el oeste. El nuevo patíbulo fue estrenado en 1571 por el doctor en derecho y parlamentario John Story, católico que se negó a reconocer a Isabel I. También Oliver Cromwell y su yerno Henry Ireton fueron llevados a Tyburn (aunque muertos y desenterrados) para colgar allí sus cuerpos -excepto la cabeza de Cromwell, que acabó en otra parte- como venganza póstuma de Carlos II por la decapitación de su padre.

 Los cuerpos de los ajusticiados eran enterrados en las inmediaciones. Más tarde, los estudiantes de cirugía solían pagar para obtenerlos como material para autopsias y disecciones.

La pequeña aldea de Tyburn supo sacar provecho de las circunstancias. Las ejecuciones públicas tenían un matiz de reunión popular y festiva. Sabemos que, de hecho, se las asimilaba a otros días festivos de carácter religioso o cívico; los trabajadores tenían el día libre, y acudían verdaderas multitudes. Para los habitantes de Tyburn venía a ser al mismo tiempo un mercado, una ocasión para reunirse e intercambiar noticias, y una fuente de ingresos que iba más allá de la venta de alimentos, bebidas y productos frescos.

Los aldeanos construyeron plataformas de madera desmontables, graderíos que permitían ver desde mayor altura, e incluso sentarse. El alquiler variaba según el lugar y la altura en relación al patíbulo, así como en función de que se estuviera de pie o sentado. Entre los graderíos de asiento, los más caros, circulaban vendedores ambulantes de comida preparada, bebidas, pasteles de carne y golosinas. Las trifulcas por un buen lugar para ver podían darse, pero no eran frecuentes. Mucho menos los hurtos, puesto que una ejecución pública conlleva siempre la presencia de oficiales armados. Predicadores que aprovechaban para dar sermones, prostitutas acogidas a los sotos de olmos junto al río, oficiales de justicia, trabajadores disfrutando un día libre, público selecto si el reo lo era, curiosos, murmuradores, niños, comadres… todos esperaban a aquel sin cuya presencia la fiesta no podía empezar: El Señor del Feudo de Tyburn, como llamaban al verdugo. Pero algunas veces, la reunión no acababa como se había previsto. En una ocasión -es muy posible que durante la ejecución de Robert Hubert, quien confesó falsamente ser el autor del incendio de Londres y fue colgado el 28 de septiembre de 1666- la afluencia de público fue tanta que los graderíos cedieron y se derrumbaron. El suceso causó un gran número de muertos, heridos y contusionados. Nada disuadió a la población de seguir acudiendo.

El Árbol de Tyburn fue utilizado por última vez el 3 de noviembre de 1783, cuando un asaltante de caminos llamado John Austin fue colgado. El lugar de la horca está marcado actualmente por una placa en el suelo, en el cruce de Edgware Road con Bywater Road.


Bibliografía.




Imagen: William Hogarth. Idle 'Prentice Executed at Tyburn, part of a series called Industry and Idleness. (1747).


6 comentarios:

  1. Curiosa historia. Prefiero irme al oeste americano, sin duda... En España los patíbulos y lugares de ajusticiamiento solían estar en los rollos, colocados bien en el centro de la población (así la gente no se tenía que desplazar mucho para ver el espectáculo) o en los cruces de los caminos, a las afueras; vamos, lo que era Tybun con respecto a Londres.
    Un saludo

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    1. Desde luego, de Rollos de Justicia aún estamos bien servidos: quedan muchos, o yo he visto muchos. Gracias por tu comentario, será cosa de poner una entrada mostrando los más significativos de estos pagos. Saludos.

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  2. Exactamente, la frase del Oeste americano es..."Go west, young man and grow up with the country" Vé al Oeste, muchacho y crece con el pais. Se convirtio en el simbolo de la Conquista del Oeste, la gran epopeya americana.
    Muy interesante vuestro relato sobre Tyburn. Si alguna vez vuelvo a Londres, lo buscaré.

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    1. Muchas gracias por el comentario. No hay mucho que ver donde estuvo Tyburn, pero siempre se pueden buscar los ecos o las sombras. Mejor con una pinta.

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